jueves, 8 de septiembre de 2016

Lo que solía motivar...

Esa. Sí, esa misma. Esa cancioncilla que hace derretir lentamente tus orejas, que te hacen irresistibles a ella, la que sientes orgasmos por los oídos, donde ella es como porno limpio, virgen que sientes orgullo por poder disfrutar, desde el primer momento en que tus tímpanos contactan con ella por primera vez,  hasta que tus nervios pasan ondas hasta tu placentero cerebro. 

Y, justo que... Cuando cada nota sonora roza suavemente pero muy intenso por tus pabellones auditivos, cuando en momentos así solo desearías estar escuchándola... 
MÚSICA

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